Cuando el arte pasa factura
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De hecho, es tan habitual que exista dolor o dificultades físicas al tocar, que se utiliza un término específico: Trastorno Músculo-Esquelético Relacionado con la Práctica (PRMD, por sus siglas en inglés). Se refiere a cualquier dolor, entumecimiento, fatiga o pérdida de control que impide tocar el instrumento con normalidad.
Según los estudios, alrededor de la mitad de los músicos sufrirá este tipo de trastornos en algún momento de su carrera. Las cifras varían entre un 32% y un 87%, dependiendo del instrumento. Los problemas más comunes son:
- Dolor de espalda y cuello
- Tendinitis e inflamaciones
- Sobrecarga muscular
- Problemas nerviosos en brazos y manos
También hay diferencias entre géneros: las mujeres sufren más trastornos músculo-esqueléticos en general, mientras que los hombres tienen más probabilidades de desarrollar distonía focal, especialmente alrededor de los 40 años.
Lo preocupante es que estas lesiones pueden llegar a ser tan graves que hasta el 12% de los músicos se ven obligados a abandonar su carrera.
La distonía focal: un enemigo silencioso
Dentro de todos los problemas de salud que pueden afectar a los músicos, la distonía focal merece una mención especial. Se trata de una enfermedad neuromuscular que aparece cuando se intenta realizar un movimiento muy entrenado, como tocar un instrumento. El cuerpo, de repente, deja de responder como debería.
Los síntomas incluyen espasmos involuntarios, falta de coordinación o pérdida de control sobre los dedos, la mano, los labios o la embocadura, dependiendo del instrumento.
Aunque en la población general es una enfermedad rara, entre los músicos es sorprendentemente frecuente:
1 de cada 100 músicos la padece y en músicos de orquesta puede llegar a afectar a 1 de cada 10
- Pianistas (4ºy 5º dedo de la mano derecha)
- Guitarristas (tercer dedo)
- Violinistas y chelistas (pulgar y muñeca)
- Instrumentistas de viento (embocadura)
- Arpistas (segundo dedo)
- Repetición excesiva de movimientos
- Perfeccionismo y ansiedad
- Ciertas características anatómicas
- Influencia genética
La escucha también sufre: problemas auditivos
No sólo las manos o la postura sufren: los oídos del músico son su herramienta más delicada. La exposición prolongada a sonidos a gran volumen puede provocar:
- Pérdida de audición
- Tinnitus (pitidos constantes)
- Hiperacusia (molestia ante sonidos normales)
- Distorsiones en la percepción sonora
Se calcula que el 89% de los músicos profesionales desarrolla algún grado de pérdida auditiva entre los 3 y los 6 kHz. Y, claro, cuando tu trabajo consiste en escuchar, esto no es un problema menor.
En resumen
Ser músico es una profesión profundamente exigente. Requiere precisión, práctica constante y un control físico y mental. Cuidar el cuerpo y estudiar la relación entre el cuerpo, la mente y las emociones debería ser tan importante como estudiar repertorio o técnica. Por este motivo los conservatorios de muchos países ofrecen asignaturas destinadas al cuidado corporal que ofrecen al alumno técnicas y herramientas para prevenir dificultades en el futuro.
Porque la música se toca con las manos, pero se sostiene con todo el cuerpo. Y cuidar al músico es cuidar la música.


