¿Qué es la Técnica Alexander?
La Técnica Alexander es un método práctico de reeducación cuerpo–mente que ayuda a recuperar una manera de moverse más natural, coordinada y equilibrada. No se trata de “aprender algo nuevo”, sino de desaprender tensiones y hábitos que, sin darnos cuenta, interfieren en nuestro bienestar y en nuestro rendimiento.
Cuando empezamos a usar el cuerpo de forma más libre, muchas molestias derivadas de la tensión excesiva se reducen o incluso desaparecen, y nuestras actividades diarias (desde caminar o agacharnos, hasta tocar un instrumento, bailar, actuar o practicar deporte) se vuelven más eficientes y agradables.
Esto ocurre porque no hay separación real entre cuerpo y mente: cómo nos movemos influye en cómo pensamos y sentimos, y viceversa. La Técnica Alexander nos enseña a reconocer y modificar esos patrones automáticos que nos llevan a hacer “de más”: apretar, tensar, forzar. Al cambiarlos, se producen también transformaciones positivas en nuestro comportamiento y en nuestra manera de responder al entorno.
El método fue desarrollado por el actor australiano Frederick Matthias Alexander (1869-1955). Durante sus actuaciones, Alexander empezó a perder la voz debido a una ronquera persistente. Determinado a encontrar la causa, dedicó años a observarse y experimentar con su propio uso corporal. Así descubrió que ciertos hábitos de tensión, sobre todo al hablar, eran los responsables de su problema. Al aprender a suspender esos hábitos, recuperó la voz y halló un principio aplicable a cualquier actividad humana.
En 1931 publicó su libro El uso de sí mismo, donde describe la evolución de su método. Su trabajo pronto llamó la atención de actores, médicos y científicos. Entre sus alumnos y defensores se encuentran figuras como George Bernard Shaw, Aldous Huxley, John Dewey, el neurofisiólogo Sir Charles Sherrington y el zoólogo Nikolaas Tinbergen, quien dedicó parte de su discurso del Premio Nobel de Medicina (1973) a elogiar la Técnica Alexander.
En 1931 Alexander comenzó también a formar profesores, estableciendo los criterios de enseñanza que todavía hoy se mantienen. Tras su muerte, sus alumnos fundaron la Society of Teachers of the Alexander Technique (STAT) para preservar la calidad de la formación. Actualmente, para ser profesor de Técnica Alexander se realiza una formación de tres años (unas 1.600 horas). Existen asociaciones y escuelas reconocidas en numerosos países.
En el Reino Unido, el National Health Service (NHS) define la Técnica Alexander como un método que “ayuda a mejorar la postura y el movimiento” y que puede contribuir a reducir y prevenir problemas derivados de malos hábitos. Investigaciones recientes, reunidas dentro del proyecto The Poise Project, han demostrado su eficacia en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.
En el ámbito artístico, la Técnica Alexander se incorporó a la Royal Academy of Music en los años 60, y desde entonces ha pasado a formar parte de la formación de músicos, actores y bailarines en centros de prestigio internacional. Artistas como Yehudi Menuhin, Paul McCartney, Sting, Renée Fleming, Judi Dench o Alan Rickman han hablado públicamente de sus beneficios.
En España, la Técnica Alexander se imparte en conservatorios y centros superiores de enseñanza músical: Centro Superior de Música del País Vasco «Musikene», Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC), Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Escuela Superior de Música Reina Sofía, Universidad Alfonso X El Sabio, Conservatorio Superior de Música de Aragón y en los conservatorios profesionales de Terrassa, Manresa e Igualada.
Es importante recordar que la Técnica Alexander es un método educativo, no una terapia. Por ello, quienes la imparten son profesores formados específicamente durante tres años, y no terapeutas. Su objetivo no es “tratar” una patología, sino enseñar una coordinación saludable entre cuerpo y mente, con beneficios que se reflejan tanto en la salud como en el rendimiento.


